HISTORIA
LAS NUEVAS GENERACIONES

En 1960 concluía otra etapa del nacionalismo vasco. Moría en el exilio un todavía joven José Antonio Aguirre. Muchos creyeron que con él moriría también la llama de la lucha por los derechos históricos del Pueblo Vasco. Pero no fue así. A Aguirre le sustituía Jesús María Leizaola, otro prestigioso líder nacionalista que como Aguirre había pasado los últimos 25 años en el exilio.

Se siguieron manteniendo los mismos objetivos. La política internacional y europeísta seguía siendo importante para el nacionalismo. La presencia vasca continuó en foros y cancillerías internacionales. En el Departamento de Estado, en el Movimiento Europeo, en las cancillerías europeas, en la Unión de Partidos Demócratas Europeos o en la Internacional Demócrata Cristiana. Los nombres de Joseba Rezola, Juan Ajuriaguerra, Xabier Landaburu o Manuel Irujo están íntimamente unidos a la historia de la Democracia Cristiana y de las iniciativas europeístas en el continente.

En 1962 se celebró el Congreso de Munich, organizado por el Movimiento Europeo, con una extraordinaria presencia vasca.

Cada vez más la estructura clandestina nacionalista en el interior de Euskadi irá cobrando mayor peso, pensando ya en la posibilidad de una no muy lejana caída de la dictadura franquista. Desde el principio del exilio, se había mantenido el embrión de unas fuerzas de seguridad y orden. Unas fuerzas que nacieron al final de la II Guerra Mundial en París, adiestradas bajo la supervisión de expertos norteamericanos.

Juan Ajuriaguerra se convierte en el indiscutible líder nacionalista. Poco a poco, se van incorporando al partido las nuevas generaciones de vascos nacidos tras la Guerra Civil.

El Partido Nacionalista vuelven a utilizar los mismos mecanismos con los que años atrás consiguieron su implantación en todos los ámbitos de la vida vasca: grupos culturales, deportivos o folclóricos. Y en 1964 el PNV organiza, por primera vez desde la Guerra Civil, el Aberri Eguna (día de la patria vasca) en el interior del País Vasco, con presencia de miles de personas. Las nuevas generaciones van tomando el relevo a los que durante años habían conseguido mantener vivo el nacionalismo vasco.

No era fácil conservar toda la actividad exterior de los años anteriores. Primero ya no se disponían de recursos económicos como para poder estar representados en todas las instituciones. Y además, eran ya demasiados años de exilio, de desgaste de muchos de los que habían participado en esta política. Pero se siguió trabajando, día a día.

"Esta doble doctrina -indicaba Leizaola a finales de los sesenta- viene siendo la nuestra. Con la precisión de que entendemos que España debe entrar en Europa, para lo cual debe aceptar las condiciones políticas de la Comunidad Económica Europea y del Consejo de Europa. En el fuego de las preguntas y respuestas que me hicieron en Caracas, en el palacio del presidente Caldera, yo mismo contesté a la pregunta de si Euzkadi entendíamos nosotros que debía entrar en Europa: "..Si, y también España". Programa sencillo, pero cuya realización exigirá tanta testarudez y constancia como la que vienen demostrando los vascos desde los tiempos del Emperador Augusto... Por cierto que la primera vez que yo veía uno de los de ETA, inmediatamente después de la muerte de Manzanas, le hice un gesto como diciendo que había que abandonar lo que Primo de Ribera llamó la dialéctica de las pistolas".

Leizaola se encontraba en sus manos, además, con otro problema: "Euzkadi ta Askatasuna" (ETA). ETA Nacía en 1959 después de escindirse el grupo Ekin de la organización juvenil del Partido Nacionalista Vasco (EGI) .

El PNV, y el Gobierno vasco en el exilio que este partido sustentaba, habían renunciado, prácticamente desde el final de la II Guerra Mundial, a establecer dentro del Estado español una resistencia armada contra el franquismo. "La Resistencia" organizaba huelgas, distribuía propaganda, preparaba actividades clandestinas o realizaba actos de autoafirmación vasca. Pero ahora ETA asumía una de las pocas armas de oposición que el PNV había decidido no utilizar: la violencia.

ETA surgía a partir de un grupo de jóvenes que no había participado en la Guerra y que no estaban satisfechos con la situación política. Propugnaban el uso de la violencia para debilitar el régimen de Franco. Poco a poco su repercusión internacional empezó a ser mayor.

Desde el rechazo absoluto a cualquier forma de violencia, Leizaola siguió luchando por mantener uno de los principios por los que Aguirre había batallado durante toda su vida: la unidad de acción de todas las fuerzas del exilio contra el franquismo.

En 1966 el PNV impulsaba la creación del Equipo Español de la Democracia Cristiana que iba a representar a todos los partidos democráticos de inspiración cristiana del Estado en la Unión Europea de Demócrata Cristianos.

En Enero de 1966 el EBB hará pública una declaración política en la que definía el programa nacionalista y en el que se destacaban como puntos básicos de su acción política la democracia, la autodeterminación y la construcción de la Europa de los Pueblos.