HISTORIA
EL PARTIDO NACIONALISTA VASCO, UN SIGLO DE NACIONALISMO VASCO
EUROPEISTA DE INSPIRACION HUMANISTA

"Oculto entre montañas habita las dos laderas de los Pirineos occidentales un pueblo, que ha conservado por una serie de largos siglos su primitiva lengua y, en gran parte también, su antiguo régimen y costumbres...Aún en tiempos más modernos, desgarrado en dos pedazos muy desiguales y subordinado a naciones muy poderosas no han renunciado los vascos, empero, de ningún modo a su manera de ser. Los vascos han conservado siempre la peculiaridad de su carácter nacional, y ante todo el antiguo espíritu de libertad e independencia, que ya ensalzaban los escritores griegos y romanos", escribía en 1801 el político, filólogo y fundador de la Universidad de Berlín Wilhelm Von Humboldt tras recorrer, por segunda vez, Euskadi.

Humboldt encontraba a su paso a un Pueblo que había conservado durante cientos de años una forma de vida propia, amparada en leyes y costumbres ancestrales. Un Pueblo que, generación tras generación, había adoptado una manera, especial y peculiar, de entender las relaciones entre las mujeres y hombres habitaban en su territorio y entre ellos y la dura naturaleza que les rodeaba.

De la transformación brusca de la forma de vida y de gobierno de los vascos surgirá el nacionalismo vasco como sentimiento que se plasmará en un movimiento políticamente estructurado en 1895, el EAJ/PNV (Euzko Alderdi Jeltzalea/Partido Nacionalista Vasco).

Un movimiento que tras los primeros años de organización interna prestará una especial atención a la política exterior, a insertar al nacionalismo, al Pueblo vasco, dentro de la escena internacional. A esta labor el PNV ha dedicado, y dedica, una gran parte de su actuación. Desde que en 1917 participó en el Congreso de las Nacionalidades Europeas de Lausana, una parte importante de su programa y de su actuación ha estado basada en la política internacional, y en la formulación de un corpus ideológico centrado en la creación de una Europa unida, sustentada en la fuerza de naciones y comunidades naturales.

Desde que a finales de los años 30 el PNV formulara la idea de la Europa de los Pueblos hasta hoy, el nacionalismo democrático vasco ha participado en casi todos los foros y organismos que se han tomado, en serio, la idea de una Europa Unida.

Ya en 1942, en plena guerra mundial, tomó parte activa en movimientos y asociaciones europeístas. En 1947 se constituía en la Delegación vasca de París lo que, primero fueron los NEI (Nuevos Equipos Internacionales) y luego la Unión Europea de Democratacristianos, una organización que nacía para impulsar el proceso de creación europea y que reunió en su seno a muchos de los principales políticos continentales. Al formarse la Internacional Democristiana su ámbito de actuación se extendió también por América y más tarde por todo el planeta.

En 1948 el PNV participaba en el Congreso de la Haya, en donde políticos e intelectuales dieron por primera vez forma a la moderna idea de Europa. Se integró en el Movimiento Europeo y participó en los eventos más importantes que esta entidad organizó.

La política internacional del nacionalismo vasco no se circunscribió a Europa. En América mantuvo contactos con gran parte de los políticos del continente y en especial con el Departamento de Estado, a través de las Delegaciones que el Gobierno vasco creó. En la ONU desarrolló una política activa desde que en 1945 se creó este organismo. Una política que, sobre todo durante los primeros años de vida de esta entidad, fue más intensa que la de muchos de los estados miembros.

Hoy el PNV sigue manteniendo su vocación internacional, su concepción de una Europa Federal unida y con futuro. Un futuro que sólo puede darle un proceso de unión sólido y sin fisuras, asentado en lo que hoy se llaman comunidades naturales y regiones. Hoy si Humboldt podría volver a repetir el viaje que realizó en 1801, sin duda, se sorprendería por los profundos cambios que en un siglo han transformado Euskadi, pero volvería a destacar lo que el denominaba " la peculiaridad de su carácter nacional, y ante todo el antiguo espíritu de libertad e independencia" que hoy, como hace dos siglos, defienden los vascos.